El Español recoge el caso de Lara Gil, una paciente que se sometió a una cirugía bariátrica hace más de 20 años y que, desde entonces, ha sufrido múltiples efectos secundarios.
Según José María Balibrea del Castillo, secretario del comité científico de la Asociación Española de Cirugía (AEC), en aquella época el principal objetivo de este tipo de intervenciones era simplemente la pérdida de peso. Hoy en día, en cambio, la cirugía bariátrica se orienta a tratar la obesidad y a prevenir o incluso revertir enfermedades asociadas como la diabetes o el hígado graso. No obstante, esto no garantiza que los pacientes no puedan volver a desarrollar estas patologías.
Por ello, Balibrea insiste en la necesidad de ser transparentes con los pacientes. A su juicio, presentar esta cirugía como un procedimiento inocuo, infalible y como única opción es un error, y el caso de Lara Gil ilustra las consecuencias de abordar estas intervenciones sin el rigor adecuado.
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